Formación





¿Qué hacer con nuestros ahorros?

Xavier Puig – Director de programas de banca y finanzas de la UPF-Barcelona School of Management. Socio y consejero de GESIURIS ASSET MANAGEMENT, SGIIC, SA y vicepresidente de CAT PATRIMONIS SICAV, S.A.

La situación económica actual en los países occidentales se podría titular: “0 crecimiento, 0 inflación y 0 tipo de interés”. Otra vez, y ya son varias desde 2007, en los mercados financieros tenemos que afrontar una nueva situación desconocida.

La pregunta es: En una situación así ¿Qué hacer con nuestros ahorros?

Si no quiero riesgo debo conformarme con nada o algo muy cercano a nada. Parece un callejón sin salida y muchos ahorradores se sienten atrapados.

El problema no está tanto en la situación actual de los mercados financieros como en la lógica inversora predominante desde hace generaciones y que está ya muy interiorizada por la mayoría de los inversores. Seguramente, en esta nueva situación, donde los depósitos, o la renta fija a corto plazo ofrecen rentabilidades cercanas a cero y hasta negativas, estaremos más dispuestos a replantearnos el concepto clásico de riesgo, o al menos a cuestionarlo o matizarlo.

A grandes rasgos este paradigma central viene a decirnos que “quien no quiera riesgo debe invertir en renta fija ya que quien invierte en renta variable (en bolsa) está asumiendo un riesgo demasiado elevado”.

Pero lo que ocurre hoy es que… ¡El riesgo ya no es lo que era!

Para entender a qué me refiero exactamente, nada mejor que explicar cómo empecé a entender yo mismo el cambio que se estaba produciendo, y fue gracias a un inversor, una persona sin grandes conocimientos técnicos en finanzas pero con un gran sentido común. De hecho había vendido su empresa y con la suma que recibió por esa venta decidió invertir en productos financieros. Nos mostró su cartera de inversión y nuestra sorpresa fue que estaba compuesta casi en un 100% por acciones cotizadas, había invertido prácticamente todo su dinero en renta variable y casi nada en depósitos o renta fija. Yo – un poco escandalizado – le advertí del riesgo tan elevado que significaba tener sus ahorros invertidos casi totalmente en acciones.

Él mirándome directamente a los ojos me respondió muy pausadamente:

“¿Ah sí?…ah, ya te entiendo, lo que me estás diciendo es que si invierto en un depósito de una entidad financiera o en deuda de un país, mi dinero estará más seguro que si invierto en acciones de Apple, que por cierto no tiene nada de deuda, o en acciones de Siemens, o en acciones de empresas de primer nivel mundial cotizadas en mercados organizados donde la liquidez está más asegurada….Ya te entiendo, ya……”

Y se quedó mirándome… esperando una réplica…

¡Venga!… ¿Qué le contestaríais?

Quizás le diríais que su cartera tendría oscilaciones y esa volatilidad implicaba riesgo. ¿Sí? ¿No tiene más riesgo obtener cero aunque sin volatilidad?

¿Qué tiene realmente más riesgo? No lo sé. Sinceramente. La duda es razonable.

El riesgo debe analizarse en cada caso y en cada circunstancia y actuar con sentido común, sin parámetros preconcebidas ni paradigmas que no concuerdan con la realidad de cada momento.

Todo se ha de replantear continuamente. Repetir lo que siempre se ha dicho puede llevarnos a incongruencias fatales.

¿Qué es un Fondo de Inversión?

Miquel Planiol- Jefe de la Unidad de Cumplimiento Normativo y Gestión de Riesgos en GESIURIS ASSET MANAGEMENT, SGIIC, SA. y Profesor asociado del Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra y de la UPF Barcelona School of Management.

En un momento como el actual, con tipos de interés cercanos a cero, llegando incluso a tipos negativos, y en el que nos replanteamos conceptos como el riesgo, tal y como nos explican los profesores Oscar Elvira y Xavier Puig en otros vídeos que os invito a que también visionéis, muchos inversores o ahorradores, que para el caso es lo mismo, buscan alternativas en la que depositar o invertir sus ahorros y con los que intentar conseguir rentabilidades más atractivas que el cero.

Ante esta situación, estos ahorradores (o inversores) se encuentran con la tesitura de escoger en qué instrumento invertir, y una gran virtud del sistema financiero se vuelve un inconveniente, y esta es la infinidad de mercados, productos e instrumentos que tiene a su disposición: mercado de renta variable (acciones), de renta fija (bonos), depósitos, productos derivados, divisas, materias primas… y dentro de cada uno de ellos un sinfín de posibilidades en función del emisor, el país, el plazo, el riesgo asumido… y así un larguísimo etcétera. Dentro de este laberíntico sistema financiero, nos encontramos con los fondos de inversión, un producto que a priori nos puede parecer diseñado para que el pequeño e inexperto ahorrador pueda acceder a estos mercados de una manera ordenada y con la seguridad de estar fuertemente regulada, pero que gracias a las ventajas que confiere, se acaba convirtiendo también en un excelente producto para el inversor experto o con un patrimonio elevado.

Así pues, tenemos dos grandes alternativas para acceder a los mercados financieros: construyéndonos una cartera en la que escoger los instrumentos y las proporciones de cada uno de ellos que queremos tener, o acceder de manera indirecta, participando en uno o varios fondos de inversión, limitándose nuestra elección a qué categoría de instrumentos y en qué proporción los puede contener el fondo y cuáles no.

En próximos vídeos, veremos con más detalle cuáles son las ventajas que nos aporta la inversión colectiva, cómo funcionan los fondos de inversión y que normas deben seguir, qué tipos de fondos de inversión encontramos y como se contratan.

¿Qué ventajas tiene invertir a través de fondos de inversión?

Miquel Planiol- Jefe de la Unidad de Cumplimiento Normativo y Gestión de Riesgos en GESIURIS ASSET MANAGEMENT, SGIIC, SA. y Profesor asociado del Departamento de Economía y Empresa de la Universitat Pompeu Fabra y de la UPF Barcelona School of Management.

Como veíamos en anteriores vídeos, la inversión colectiva, a través de los fondos y sociedades de inversión, es la opción de la que disponemos para acceder de manera indirecta a los mercados financieros.

Esta inversión indirecta a través de los fondos de inversión ofrece varias ventajas respecto la inversión directa, siendo para mí una de las principales la simplicidad: construirnos una cartera de valores propia puede suponer la necesidad de tener varias cuentas de depósito de valores y quizás en varias entidades; por ejemplo una en la que tener las acciones de renta variable americana (porque las comisiones de compra/venta o depósito de los valores son muy ajustadas), quizás otra para la renta variable europea y otra para la asiática, otra cuenta o entidad para bonos (en un bróker que me ofrece ajustadas posiciones de compra y venta), otra para derivados, imposiciones a plazo fijo en varias entidades, etcétera… Debido a ello, simplemente hacer un seguimiento de la rentabilidad real que estamos obteniendo puede ser complicado si no disponemos de las herramientas y el orden necesario para saber dónde y en qué condiciones tenemos cada una de las posiciones, cuál es su valoración en cada momento y qué costes nos supone su mantenimiento.

Si optamos por invertir a través de fondos de inversión, una vez escogida una preconfiguración de qué tipo de cesta de instrumentos queremos, con una sola operación tendremos una cartera, o mejor dicho una proporción de una cartera, quizás conformada por decenas de valores de distintos mercados y seguramente contratada con mejores condiciones en cuanto a costes de las que lo podríamos haberlo hecho nosotros a nivel individual. ¡Cuidado! No debéis llevaros la idea, equivocada, de que todos los fondos estarán compuestos de muchos y complicados o raros instrumentos financieros (que también los hay), ya que encontramos fondos formados únicamente por depósitos o que simplemente replican un índice como el Ibex35 o el Eurostoxx, o con una corta lista de acciones que solo buscan la obtención de dividendos.

En cuanto a seguir la rentabilidad de esta proporción de la cartera del fondo de la que somos propietarios, la facilidad es máxima, pues cada día tendremos el precio de cada una de las participaciones del fondo, y este precio ya nos recogerá todo aquello que influye en la rentabilidad de nuestra inversión: el impacto de la valoración de todos los instrumentos de la cartera, los costes de su mantenimiento, depósito, gestión, supervisión, compraventa de títulos… etc. ¿Con ello qué conseguimos? Pues que solo comparando dos cifras, el precio (o valor liquidativo) al que adquirimos las participaciones, y su valor a día de hoy, podemos apreciar fácilmente la rentabilidad que estamos obteniendo.

Como colofón, tendremos incluso ventajas fiscales respecto la inversión directa, ya que cada vez que a nivel individual compramos y vendemos acciones, cobramos un dividendo o cobramos los intereses de un depósito, estos rendimientos serán grabados en nuestra próxima declaración del IRPF. Invirtiendo a través de un fondo de inversión, no tributaremos hasta que rescatemos nuestra inversión. Es decir, mientras nuestro dinero está dentro del fondo de inversión, y dentro de éste se van generando plusvalías, se van cobrando dividendos o intereses, estos rendimientos tributaran dentro del fondo, no en nuestro IRPF, y dentro del fondo lo harán a un tipo impositivo superreducido, que actualmente es el 1%. Una vez rescatemos nuestra inversión del fondo, entonces sí, tributaremos por la plusvalía obtenida como rendimiento del capital mobiliario. Así pues, mientras nuestra inversión se mantiene dentro del fondo, diferiremos la tributación, permitiendo a estos impuestos de los que estamos aplazando su pago, que sigan generando rendimientos dentro del fondo.

¿Quién teme la volatilidad?

Xavier Puig – Director de programas de banca y finanzas de la UPF-Barcelona School of Management. Socio y consejero de GESIURIS ASSET MANAGEMENT, SGIIC, SA y vicepresidente de CAT PATRIMONIS SICAV, S.A.

Nuestra crisis se llama CRISIS DE ENDEUDAMIENTO. Pero según la consultora McKinsey, el mundo, desde el 2007 se ha endeudado en 57 billones de dólares más. Que nadie se engañe, la crisis ha empeorado.

Lo que ocurre es que ha quedado disimulada por la bajada generalizada del precio del dinero. Por ejemplo el tipo de interés del Banco Central Europeo ha bajado del 4,25 % en el 2008 al 0% de hoy día. Es decir endeudarse no cuesta dinero….es más, en muchos casos y a diversos plazos hasta te pagan por endeudarte. Entonces ¿Dónde está el límite? ¿Por qué no endeudarte si lo puedes hacer a plazos largos y sin coste o con coste negativo? El problema del endeudamiento ha quedado camuflado por su nulo coste. Camuflado pero no eliminado. Y puede durar así mucho tiempo.

Con la crisis de endeudamiento no resuelta y en un período que se antoja largo de bajo crecimiento y deflación, la elevada volatilidad en los mercados ha venido para quedarse. Muchos inversores se encuentran atrapados. Inversores que, cuando podían conseguir sin casi riesgo el 2 o 3 % de rentabilidad, tenían pánico a la volatilidad. Inversores que empiezan ahora un aprendizaje difícil: aceptar volatilidad a cambio de la esperanza de obtener rentabilidades diferentes al cero %.